jueves, 9 de abril de 2026

"El lenguaje", conferencia de Martín Heidegger. Introducción y traducción

 

Presentación


Este trabajo consta de dos partes: la primera es una Introducción del traductor, Julio Balderrama; la segunda, la traducción de la conferencia de Heidegger pronunciada en 1950, conocida en la traducción española con el título de El lenguaje.

En español, esta conferencia fue publicada en 1987 en el libro De camino al habla, que contiene seis conferencias, de las cuales El lenguaje es la primera de ellas.

¿Por qué esta traducción? Me permito creer, y tengo algún fundamento para ello, que en el fondo de la cosa late la necesidad de precisar las insuficiencias de la lingüística para penetrar, por sí misma o exclusivamente, en la esencia misma del habla.

Limpiamente lo dice el profesor J. Balderrama en el último párrafo de su Introducción:

“… el objeto de presentar esta conferencia de Heidegger ha sido mostrar con la mayor claridad posible que la consideración del lenguaje no se agota ni mucho menos con el enfoque empírico-formal propio de la lingüística, sino que hay una dimensión metafísica del lenguaje, la cual, por olvidada que esté en los planes de estudio, no tiene menor vigencia o importancia.” 

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 Presentación


Entre los “papeles” que María Victoria, su hija, encontró en su escritorio, este trabajo nos llamó la atención.
Sin mayor referencia, el encabezamiento de puño y letra da cuenta de una preocupación constante del profesor Balderrama, que tomaría forma más completa en su seminario de 1991, "Tradición, modernismo y posmodernidad", un conjunto de reflexiones encaminadas al conocimiento de las fuentes y un llamado para emprender la peregrinación del retorno desde nuestro anclaje temporal.
Preocupado por el uso político y el pintoresquismo con que se suele usar el término “tradición” según conveniencia, cada vez que se borroneaban sus límites se encargó enfáticamente de diferenciar “conservadurismo” de “tradición”. Sostenía que, mientras el primero disimula frecuentemente el mantenimiento de un statu quo para el sostén de algún tipo de privilegio, “tradición” refiere a una espesura de otro orden.
Alguna vez, en el ida y vuelta de unas reflexiones, le pregunté qué entendía, entonces, por “tradición”; su respuesta fue rápida, quirúrgica, firme: la tradición es la continuidad del principio en la historia. Nunca más le volví a escuchar esa sentencia, ni aun en la veintena de encuentros que duró el seminario, aunque su idea estuvo siempre presente.